
Joyas de hielo
El arte contemporáneo está perdiendo sus principios. Tres letras, de momento. Se queda en temporáneo. Es el adjetivo que se ha apropiado la diseñadora alemana Katharina Ludwig. Temporal. Sus joyas gotean, se evaporan, desaparecen. Son joyas con minutos de vida. Joyas de hielo. Collares, pendientes y anillos moldeados con agua, “en realidad, la materia prima más preciada”, apunta la autora, de 24 años. Su marketing se queda en la “zona gris” entre el arte y el consumo o, lo que es lo mismo, en una performance en toda regla de los tiempos que corren –que corren deprisa–. No ha puesto precio a su bisutería acuosa, aunque “si alguien quiere comprar algo de la colección –dice– por supuesto que sería posible”.
Visto en No Puedo Creer
Ana, te lo mereces de verdad después que has sudado sangre, y lágrimas.
ResponEliminaNo sé si cuando lo tengas que repetir te acordarás de algo.
No debemos perder el humor y seguir adelante.
Al final nod compraremos un collar de hielo para festejarlo.