
Jamón y callos a la cantonesa
E.T cae en China y un comité de sabios discuten qué hacer con él. Los pequineses apuestan por investigarlo; los shangaineses, por exhibirlo y cobrar entradas; y los cantoneses, por hacer una sopa.
Es un viejo chiste que circula en Pekín, cuyos ciudadanos son los únicos que salen indemnes. Los shanghaineses son vistos como algo parecido a los catalanes, y los cantoneses son redomados comedores. La capital, Guangzhou, está consagrada a la gastronomía. Los cantoneses se ofenden si se pone en duda que su cocina, esparcida por el mundo entero, es la mejor de China.
El jamón y los callos también son cantoneses. Los callos son una especialidad, servida en muchos tenderetes callejeros. Se acompañan de patatas, zanahoria y una salsa picante.
E.T cae en China y un comité de sabios discuten qué hacer con él. Los pequineses apuestan por investigarlo; los shangaineses, por exhibirlo y cobrar entradas; y los cantoneses, por hacer una sopa.
Es un viejo chiste que circula en Pekín, cuyos ciudadanos son los únicos que salen indemnes. Los shanghaineses son vistos como algo parecido a los catalanes, y los cantoneses son redomados comedores. La capital, Guangzhou, está consagrada a la gastronomía. Los cantoneses se ofenden si se pone en duda que su cocina, esparcida por el mundo entero, es la mejor de China.
El jamón y los callos también son cantoneses. Los callos son una especialidad, servida en muchos tenderetes callejeros. Se acompañan de patatas, zanahoria y una salsa picante.
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