Existe un lugar en la Tierra donde la naturaleza y la ingeniería humana se fusionaron de forma perfecta. En el estado de Meghalaya, en la India, la tribu nativa Khasi no construye puentes con cemento ni metal... ¡los cultiva! 

Ingeniería ancestral: Utilizan una técnica de bioingeniería única en el mundo. Guían las raíces flexibles de la higuera del caucho a través de los ríos para unirlos.
Contrario a las leyes de la física: A diferencia de cualquier estructura humana que se oxida o se pudre con la humedad extrema, estos puentes se vuelven más fuertes y resistentes con el paso del tiempo. Entre más crece el árbol y se engrosan las raíces, más peso soportan.
Paciencia de nivel Dios: El proceso inicial de crecimiento tarda entre 10 y 15 años en completarse.
Una herencia eterna: El resultado final son puentes colgantes de más de 30 metros de longitud que pueden mantenerse estables, vivos y operativos por hasta 600 años.
Definitivamente, la tecnología moderna tiene muchísimo que aprender de la sabiduría ancestral de esta tribu. La naturaleza siempre nos demuestra que el futuro del planeta está en trabajar con ella, no en su contra!


